FACTORES EXTERNOS E INTERNOS, CULPABLES

A como van pasando los días, semanas y meses, va aumentando la decepción en los tabasqueños, y avecindados aquí.

Perciben que el presidente de la República Andrés Manuel López Obrador está muy lejos de las expectativas que se levantaron, tras su contundente y rotunda victoria política-electoral del año pasado.

Existe firmemente la creencia en la población de que no le está cumpliendo a Tabasco, y más marcadamente entre los empresarios de la construcción.

Afirman que aparte de la controvertida y polémica refinaría que se está haciendo en Paraíso, no hay obras de gran calado en el resto de los municipios.

Lo que ha provocado la masa de desempleados que, hay por todos lados, y, por ende, la falta de circulante -dinero-, a todo lo largo y ancho del territorio tabasqueño.

Y como consecuencia los graves problemas que hay en materia de seguridad pública, salud, educación, etcétera. En donde los avances han sido realmente insustanciales, mínimos, desapercibidos.

Realmente, es poquísimo lo que se ha hecho en estos nueve meses del gobierno de Adán Augusto Hernández López.

Parte de estos agudos y complicados escenarios se deben en gran parte a la compleja situación financiera que heredó de la rapaz administración de Arturo Núñez Jiménez, pero también, sin lugar a duda, de la falta de apoyo de la Federación y a la mediocridad que han mostrado varios de los que integran el gabinete del mandatario.

Es evidente, que no todos están a la altura de las difíciles condiciones por las que atraviesa la entidad, desde muchos años.

Así qué a nadie extrañe, que luego del Primer Informe Gubernamental, caigan cabezas. ¡Justo y necesario!

No se puede seguir gobernando con una bola de irresponsables, ineficientes e ineficaces funcionarios, a los que les quedó muy grande la silla.

Estos tres factores de gran envergadura son los responsables de que la decepción continúe creciendo como bola de nieve, y por obvias razones de la mayoritaria percepción antigubernamental.

Al grado tal, de que hoy es mayor a la que tenía el desgobierno pasado en su primer año de funciones… ¡increíble, pero cierto!

Se siente, se respira en el ambiente tabasqueño. Imposible ocultarlo, negarlo.

Lo cual es sumamente grave en términos políticos, sociales y económicos, sobre todo si el año que entra se sigue por la perniciosa vereda que lleva.

Algo tendrán qué hacer, el gobierno federal y estatal en lo inmediato, para darle un giro de 180 grados al estado, y mientras más pronto mejor, pues el futuro no se ve nada promisorio, y sí bastante sombrío, ya que económicamente continuamos en una profunda desaceleración.

Además de que el fantasma de la recesión económica, no se ha ido del todo.

Continúa merodeando.

 

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

Como ya casi es un hecho de que la Cuenta Pública 2018 del Ejecutivo va a ser reprobada, pues “el horno no está para bollos”, los diputados de la LIII Legislatura tendrán que estar muy aguzados, para cuando el titular del OSFE, Alejandro Álvarez González, arme junto con su jurídico, las demandas en contra no solo de su ex patrón, sino de todos los que asaltaron el erario, incluidos los ex ediles.

Ya que de nada va a servir reprobarlas, si las querellas legales que se presenten ante la Fiscalía General del Estado (FGE), que preside Jaime Lastra Bastar, no van bien sustentadas, armadas.

Que ha sido una de las causas torales del porqué decenas de ex funcionarios federal, estatal y municipal, no son finalmente castigados.

Ojalá y ahora no ocurra.

 

Andres1