CONFUNDE “LA GIMNASIA CON LA MAGNESIA”

El ex coordinador de Asesores y ex secretario de Comunicaciones y Transportes en el ignominioso sexenio del infame ex mandatario Arturo Núñez Jiménez, Agustín Silva Vidal, confunde “la gimnasia con la magnesia”, como quedó anteayer perfectamente demostrado, durante la entrevista en telereportaje.

Ser institucional y leal, como repitió hasta el cansancio, ante cualquier cuestionamiento del conspicuo periodista, Emmanuel Sibilla Oropeza, en torno a la opinión que tiene de la desastrosa administración “núñista” y del cuestionado rol que ha jugado como coordinador de la bancada parlamentaria del PRD, no es lo mismo que servil, arrastrado, zalamero, cómplice, alcahuete y por supuesto: culpable del quebranto financiero que dejaron, y del que estamos injustamente pagando con creces las consecuencias.

Lo que tampoco quiere decir, que el actual gobierno, no tenga culpa alguna de los desastrosos escenarios que se están padeciendo en los rubros de la inseguridad pública, desempleo, salud, y un largo, pero larguísimo etcétera.

La situación cada día está peor. La gente está desesperada, harta, decepcionada, arrepentidísima.

Pero volviendo al tema central de la presente entrega, es claro que el turbio y detestable personaje de Agustín Silva Vidal resultó más “papista que el Papa”.

Optó, estúpida y ridículamente por “defender lo indefendible”.

A estas alturas del partido, todo lo que diga, para tratar de justificar el desgobierno del nefasto de Arturo Núñez Jiménez, será en vano, estéril, infructuoso.

Por más que brinque y salte, no podrá cambiar la triste realidad que nos dejó.

Menos, viniendo la absurda defensa de uno de sus ex funcionarios más corrupto, tenebroso, perverso, cínico y sinvergüenza, como es el caso de Agustín Silva Vidal, que, en Comunicaciones y Transportes, hizo y deshizo.

Y que como diputado perredista ha asumido una actitud y aptitud denigrante, mezquina, lisonjera, patética. Defendiendo, a capa y espada, no solo sus deleznables intereses, sino los del sátrapa y pillo de Arturo Núñez Jiménez.

Cumpliendo, eso sí -hay que reconocérselo-, al pie de la letra, el motivo capital del porqué su titiritero lo seleccionó para legislador y para “liderar” la bancada del perredé.

Agustín Silva Vidal, es de los ex miembros del gabinete núñista, que debe ser sentado en el banquillo de los acusados, juzgado y condenado, sin pensarlo dos veces. Fue de los ex servidores públicos, que enormemente coadyuvó a la destrucción del transporte.

Tiene tanta suerte, que, a lo mejor, y este gobierno pide al Vaticano que lo canonice, y de paso también a su jefe, pues luego del perdón de Andrés Manuel López Obrador, cualquier situación puede pasar.

Así qué, no lo eche usted en saco roto.

 

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

Si la ex coordinadora Académica del CONALEP, Julia Isabel Rosado, cumplió la instrucción del gobernador Adán Augusto López Hernández, cuando ésta la abordó hace algunos días en Centla, el indocto director General de este instituto educativo, Carlos Alberto Vega Celorio, está en serio aprietos.

Y cómo no, si la despidió estando incapacitada por problemas de salud.

Lo que va a costarle una buena lana al CONALEP, ya que tendrán que colocarla de nueva cuenta en la fuente de trabajo en la que estaba, y pagarles las quincenas de los meses que dure el pleito jurídico, que de antemano va a favorecerla.

En su desmedida ambición por seguirse enriqueciendo, tal y como desproporcionadamente lo hizo en el sexenio granierista, Carlos Alberto Vega Celorio pisotea los derechos laborales de los trabajadores del CONALEP.

Insisto, es de los que encabeza la lista de los servidores públicos a ser relevado.

Ni el desaparecido “Chapulín Colorado” podrá salvarlo.

Si la mayoría de los médicos y de las enfermeras que trabajan en el sector salud, tuvieran los pantalones y los chones bien puestos y los funcionarios de la secretaría, no fueran tan mentirosos, indolentes e irresponsables, estoy segurísimo, de que el gobernador Adán Augusto López Hernández no le pasarían “las ratas por los ojos”.

Es cierto, ha habido algunas mejoras en los nosocomios, pero nada qué celebrar.

Si no, que vaya un fin de semana a la sala de emergencia del Juan Graham Casasus o del Gustavo Rovirosa, y se podrán dar cuenta, de las penurias y calamidades por las que se atraviesan, para tener derecho a una cama.

Lo demás es “atole con el dedo”.

 

Agustín1