SOLUCIÓN HISTÓRICA

            Tiene toda la razón el gobernador Adán Augusto López Hernández: el borrón y cuenta nueva y la tarifa eléctrica F1 que se logró con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) es una “solución histórica”.

            El fin de una titánica lucha social que inició en la década de los 90´s Andrés Manuel López Obrador y que él solamente podía llevar a buen término desde la presidencia de la República.

            Aunque todavía no se conoce bien el contenido y alcance del convenio (adiós a tu deuda) que se firmará en los próximos días, el anunció de ayer en palacio de gobierno, que tuvo una excelente convocatoria política, fue un bálsamo para los tabasqueños, y avecindados aquí, sustancialmente, para los que desde hace años estaban en resistencia civil.

            La decisión siempre estuvo en manos de los presidentes de la República priistas y panistas, no en el Congreso de la Unión ni en Hacienda ni en la CFE, como desde se la vendieron a la mayoría de los gobernados.

            Instituciones que siempre jugaron el rol de “chivos expiatorios”, como sucedió ahora con Manuel Bartlett Díaz.

            Cada uno de los gobernadores hicieron su esfuerzo, pero hasta ahí. No podían hacer más. Estaban política y económicamente atados, tal y como hoy en día.

            Nada más que ahora sin el acostumbrado e injusto desdén de la Federación, y que fue más marcado y notorio con algunos ex mandatarios, como ocurrió con Andrés Rafael Granier Melo. A quien en su gobierno le cambiaron la fórmula en la repartición del presupuesto federal.

            En el que Tabasco se vio, y sigue siendo, severamente castigado.

            Es un logro y triunfo absoluto del ahora titular del Poder Ejecutivo Federal. Sin él en la presidencia, no se hubiera logrado absolutamente nada.

            Desde luego, que el actual gobierno tiene sus méritos, pues Adán Augusto López Hernández aprovechó excelentemente no solo el paisanaje y su cercanía con su jefe, sino la coyuntura política y social que estaba más pintada que nunca.

            Simple y sencillamente se avivó. Y no dejó pasar la oportunidad histórica que se le presentó.

            Como dicen en la jerga beisbolera: se la pusieron ahí y la echó fuera del campo de juego.

            Sin lugar a duda, anotó un jonrón con casa llena.

            Habrá que esperar a conocer a profundidad todos los detalles del convenio a suscribirse en los próximos días, para ver si el festejado discurso oficial coincide con lo plasmado en el documento elaborado.

            Ya vio usted, qué en más de una ocasión, nos han vendido gato por liebre.

 

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

 

            Si el dirigente estatal de Morena, César Francisco Burelo, había sido rastrero y zalamero con el gobernador Adán Augusto López Hernández, el fallido ex encargado de la política interna del des-mandatario Arturo Núñez Jiménez, César Raúl Ojeda Zubieta se lo llevó de calle.

            Ayer, literalmente, se le tiró al suelo, al inquilino de la Quinta Grijalva y al propio Andrés Manuel López Obrador.

            Nada más faltó, que les besará los pies.

            En serio, que lambiscón y arrastrado se escuchó.

            Realmente, vergonzoso, ridículo.

            Con razón fue la comidilla de propios y extraños.

            De verdad, que no había ninguna necesidad de ponerse de rodillas.

            Con un posicionamiento político serio, objetivo e imparcial, hubiera sido más que suficiente.

            ¡Eh ahí! La gran diferencia entre un político profesional y uno grisáceo, mediocre, como el aludido.

Adán23