CUNDE EL DESENCANTO

Los imparables y crueles asesinatos y el exponencial desempleo en todo el territorio tabasqueño han comenzado a generar que los cientos de miles de tabasqueños, y avecindados aquí estén desencantándose.

Los mismos que el pasado 1 de julio, votaron masivamente no solo por Adán Augusto López Hernández, sino por los diputados federal y estatal y alcaldes de Morena.

El famoso bono democrático está rápidamente difuminándose.

Y no es para menos, la gente tiene ahora más miedo, pánico y terror que en los pasados gobiernos, incluyendo al del propio Arturo Núñez Jiménez. Imagínense nada más hasta donde hemos llegado.

No hay un solo día con que no nos amanezcamos con uno, dos, tres y hasta más ejecutados.

La mayoría de los índices delictivos continúan disparándose. Y las policías están como desde hace algunos años: rebasadas. Literalmente, estamos en la indefensión total.

Empresarios y funcionarios de los tres niveles de gobierno coinciden o, mejor dicho, reconocen en corto -por miedo- que lo que ha venido aconteciendo recientemente (refiriéndose a las acciones desalmadas de los delincuentes en cualesquiera de sus modalidades, como lo sucedido en Comalcalco) demuestra fehacientemente que la situación está fuera de control como lo hemos venido denunciando.

Que lo único que nos queda, es encomendarnos a la Divina Trinidad, pues las autoridades, y sobre todo las locales, no tiene absolutamente nada que hacer.

El desencanto de la población por el gobierno de Adán Augusto López Hernández va en ascenso.

El discursito de echarle la culpa de todos los males a los que los precedieron en el gobierno, ya no es suficiente para ocultar la evidente, puntual y manifiesta incapacidad de las autoridades responsables de proteger a los gobernados, concretamente, del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Jorge Alberto Aguirre Carbajal.

Y que conste, que no es el único ineficaz e ineficiente en el gabinete, ni el único que merece ser removido, ya que hasta ahora el grueso de ellos, ha dejado muchísimo que desear.

En unos días más, van a entrar en el quinto mes de gobierno, y por todos lados se escucha, que vamos para atrás como los cangrejos. Algunos se atreven a decir que estamos peor que cuando estaba Arturo Núñez Jiménez. De ese tamaño comienza a ser la decepción.

Así que, más les vale que se pongan las pilas, a la voz de ya, sobre todo con lo que tiene que ver con los flagelos de la inseguridad pública y el desempleo.

Los ciudadanos salieron a las urnas a votar por otra opción política, para que los escenarios políticos, sociales y económicos cambiarán, mejoraran, no para que empeorarán como ha venido sucediendo en estos casi cuatro meses.

Cada día que pasa se escucha más voces inconformes, morenistas entre ellas, ante la falta de respuestas contundentes de parte del gobierno.

Y como se vislumbra el panorama en el corto y mediano plazo estas van a seguir aumentando.

Ojalá y no llegue a los niveles que alcanzó con el que salió huyendo en el mes de diciembre, pues ahí sí: va a arder Troya.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

La Semana Santa concluyó aquí y en otras entidades del país, en un baño de sangre.

Lo acontecido en Minatitlán, Veracruz y en Comalcalco fue dantesco. Enrizó los pelos, hasta al más pintado.

Lo único bueno en estos pasados días, fueron las 10 albercas que colocó acertadamente el ayuntamiento de Centro en las colonias más populares y el tan criticado tobogán, que fue un rotundo éxito, como lo demuestran los miles de paisanos que desde tempranas horas lo abarrotaron, al grado tal, que los encargados de su funcionamiento se vieron obligados a prolongar las horas de diversión.

Y es que la demanda popular rebasó las expectativas de sus organizadores.

 

Adán22