¡¡REPROBADOS!!

Los que componen el ¿H? Congreso del Estado de Tabasco, los alcaldes, regidores, incluidos, los tabasqueños que nos representan en la cámara alta y baja del Congreso de la Unión, no deben de perder de vista, ni por un segundo, y menos olvidar, de que están devengado un sueldo y demás prestaciones de ley -injustamente, la mayoría de las veces-, porque el pasado 1 de julio, “el efecto andresmanuelista”, tuvo la fuerza de un tsunami.

Solos no hubieran ganado la gubernatura, ni el grueso de los cargos de elección popular federal y local que se disputaron. Lo que también aconteció en el concierto nacional, aunque aquí, literalmente, arrasaron en las urnas. Ganaron la gubernatura, 15 alcaldías y demás regidurías y las 21 diputaciones que se disputaron.

Esto viene a colación, porque hay legisladores y alcaldes que ya no se acuerdan, sufren de amnesia política.

Están plenamente convencidos de que triunfaron por méritos propios. De qué no le deben nada a nadie. A esto se debe que los presidentes municipales de Morena, a excepción de uno o dos, estén comenzando a tener serios problemas de corrupción en sus respectivas comunas.

Tacotalpa, Centla, Teapa, Macuspana, Jalpa de Méndez son algunos ejemplos.

Y sus parlamentarios (no me lo va usted a creer) ya andan en campaña. ¡Hágame el rechingado favor! Y eso que el 2021 todavía está lejos, así que imagínese cuando esté a la vuelta de la esquina. Ésta es una de las principales causas que explica en parte “La Carabina de Ambrosio” que tenemos por Congreso.

Es tan bajo su nivel, que la paraíseña Beatriz Milland Pérez, es, ni más ni menos, que la presidenta de la Junta de Coordinación Política y, además, la líder de la fracción parlamentaria de Morena. Así qué ya puede formarse una idea de la cámara que tenemos.

Desde luego, que hay sus excepciones, como en todo, pero éstos, están contadísimos, relegados, excluidos de la toma de decisiones.

Si hoy fueran las elecciones y volvieran a aparecer en las boletas electorales, puedo jurarle, si temor a equivocarme, que ninguno de ellos, ganaría.

Y en el gobierno, “no cantan mal las rancheras”, ahí también hay quienes piensan, si es que lo hacen, de que fueron designados por su talento, capacidad, eficiencia, competencia…cuando en realidad, un gran número de ellos, no cumplen con el perfil idóneo, para las encomiendas que se les dio.

A eso se debe fundamentalmente, de que los ciudadanos, estén arrepintiéndose de haber votado en automático, como los borregos, por todos los candidatos de Morena.

Y si bien es cierto, de que por el poco tiempo que llevan en funciones, no se puede hacer una evaluación correcta; también es cierto, de que por ahora están reprobados, tronados.

Los servidores públicos que a lo mejor se salvan de la quemazón, no llegan ni a diez.

Educación, Energía, secretaría de Gobierno, Sustentabilidad y Cambio Climático, secretaría Técnica, CEAS, TSJ, Fiscalía, Inteligencia Patrimonial…y párele de contar.

De seguir la misma ruta de navegación y con los mismos tripulantes a bordo, el destino se vuelve incierto.

“Lo que mal comienza mal acaba”, dice el refrán.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

            Nadie pone en duda el profesionalismo de la titular de Salud, Silvia Guillermina Roldán, pero administrativamente se la están llevando al baile.

En el sector salud se preguntan con razón, como es que el ex subsecretario del corruptísimo de Rommel Franz Cerna Leeder, Jesús Manzano Rosas esté de aviador. Como también los casos de Claudia Bojórquez Javier, de Pedro Luis Bonilla (ex asesor de Jacinto Hernández Rodríguez yerno de Franz Cerna, quien gracias a su suegro tiene plaza federal y estatal), y que, desde el hospital Rovirosa, maneja a la jefa del departamento de Servicios Generales, Martha Beatriz Cuhou Ku.

Igualmente, la esposa del vicecoordinador de la bancada de Morena, Ernesto Ortiz Cátala, María Isabel Padrón, quien desde la Sernapam del ahora flamante diputado perredista Ricardo Fitz Mendoza, brincó a la subdirección de Recursos Materiales de esta institución médica.

Definitivamente, algo anda muy mal, pero muy mal.

Y es que, en las dependencias gubernamentales, continúan un montón de núñistas moviendo los hilos. No pues.

 

Bety1