SIN ANDRÉS MANUEL, LA HISTORIA SERÁ DISTINTA

             Hasta las más obcecadas autoridades del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) reconocen, algunos a regañadientes, que, sin Andrés Manuel López Obrador no hubiera estado en las boletas federales de junio de 2018, los resultados electorales habrían sido totalmente diferentes.

            “El efecto andresmanuelista” en las urnas fue en esta ocasión más demoledor que en las elecciones de 2006 y 2012 en las que como ahora compitió por la presidencia de la República.

            A diferencia de esas entonces controvertidas y polémicas elecciones, ahora no solo arrasó a sus oponentes, sino que catapultó a los demás candidatos a cargos de elección popular, al grado tal, que, gracias a él, avasallaron en el Congreso de la Unión, en las gubernaturas, alcaldías y diputaciones locales que estuvieron en juego.

            Literalmente, apabullaron de una manera extraordinaria a los demás abanderados. Hicieron trizas a los priistas, perredistas, panistas…

            La revocación de mandato que aprobó la cámara baja y qué se espera que el Senado sustancialmente modifique, tal y como sucedió con la Guardia Nacional, en el fondo lo que persigue, es que la historia se vuelva a repetir.

            Propios y extraños coinciden de que sin Andrés Manuel López Obrador en las boletas electorales va a ser casi imposible que Morena obtenga los mismos escaños y curules que actualmente posee por sí solo, pues también cuenta con sus coyunturales aliados políticos, lo que le da mayores márgenes de maniobra y negociación política para sacar adelante las reformas a las leyes que se necesiten para afianzarse en el poder.

            El que el tabasqueño esté en el proceso electoral de 2021, en el que se renovará en su totalidad el Congreso de la Unión, algunas gubernaturas y diputaciones locales, es un asunto de sobrevivencia política, más aún, si las expectativas económicas, sociales y políticas comienzan a tomar otro rumbo muy diferente al que esperan y desean en Palacio Nacional.

            Si las políticas públicas presidenciales y locales no cumple su cometido a carta cabal, la gente va a dejarlo sentir en las urnas.

            El discurso de echarle toda la culpa a los operadores de la política neoliberal, hasta ahora exitoso, va a desgastarse, va a agotarse, como ocurrió con el ex des-gobernador Arturo Núñez Jiménez, que culpaba de todo a su antecesor Andrés Rafael Granier Melo.

            Si la política económica falla, como ya algunos especialistas lo están anunciando, ni la figura del ex mandatario del Distrito Federal va a conseguir que por segunda ocasión logre la fuerza política dominante que tienen.

            Seguirán contando con una gran mayoría, pero con la que se verán empujados a ceder más en las negociaciones, sobre todo en aquellas en las que hay que hacer reformas constitucionales.

            Si, por el contrario, las cosas salen a pedir de boca, no habrá necesidad de tener al mascupanense en las boletas, pero por aquello de la duda, y para amarrar, mejor que esté presente el día de la votación.

            El Senado, tiene la última palabra.

“SQUOD SCRIPSI, SCRIPSI”

(LO ESCRITO, ESCRITO ESTÁ)

 

Al igual que el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno Cárdenas, el diputado Nicolás Bellizia Aboaft lleva mano en el proceso para relevar en el PRI a Pedro Gutiérrez.

De los que aspiran es curricularmente el mejor posicionado. Alcalde de Centla, legislador federal y local. Encomiendas partidistas nacional y local. En dos ocasiones delegados federales.

Y goza de la amistad y apoyo no solo de los ex gobernadores priistas, sino también con los dirigentes de Morena, PRD, PRI, PVEM, PAN…

Lleva la delantera en el hándicap por la presidencia estatal del PRI.

Qué Federico Madrazo Pintado va al gabinete de Adán Augusto López Hernández.

¿De cuál fumaron?

Las traiciones, tarde o temprano se pagan, si no, al tiempo.

 

 

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